El impacto más El Covid-19 ha influenciado en gran medida el comportamiento de la economía en general y en particular el de las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas empresas ya que las grandes empresas son como transatlánticos que aguantan mejor una gran tempestad.

1.     Evolución de la economía desde marzo de 2020

Transcurridos seis meses desde el decreto de estado de alarma, que duró tres meses y supuso paralizar a todo el mundo económico excepto los sectores dedicados a abastecer las necesidades básicas (alimentación, farmacia, etc.), la situación del entorno económico es diferente a la del mes de febrero. En algunos sectores ligados al turismo y al ocio los efectos negativos han sido muy fuertes y todavía no se ve claro el futuro. El sector del turismo aporta el 12,3% del PIB y el 12,7% del empleo en España. Las estancias hoteleras hasta septiembre han caído un 71%.

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En el resto de sectores económicos los efectos han sido menores y principalmente se produjeron durante los tres meses de estado de alarma, el panorama es similar al anterior al decreto de estado de alarma pero con algunos cambios. 

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Estos cambios no solamente son económicos, sino que además tienen un matiz social. Así las compras on-line han crecido rápidamente, el teletrabajo ha aumentado sustancialmente, las video conferencias han eliminado viajes, etc.

Los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), la facilidad de disponer de préstamos avalados por el Estado, el teletrabajo, la reorganización rápida de los procesos de trabajo, etc. han paliado los efectos negativos a corto plazo en las empresas. La economía española se prevé que retroceda entre un 12% y un 14% en 2020, será la que más retroceda en Europa. 


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¿Qué pasará a partir de ahora? Nadie lo sabe con certeza, pero está claro que las administraciones públicas estarán más endeudadas y tendrán más gastos sociales, habrá más desempleo, las empresas en general estarán más endeudadas y ganarán menos dinero, y los consumidores en general serán menos optimistas a la hora de gastar. 

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2.     Reacción de las instituciones públicas a nivel mundial

Afortunadamente las instituciones europeas han reaccionado rápido y han inyectado muchos fondos para que la economía no caiga en picado. 


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Además, los Bancos Centrales de todo el mundo han inyectado mucho dinero a tipo de interés nulo y los estados han inyectado muchos fondos para proteger el tejido empresarial.


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Los paquetes de estímulo en las 20 economías más importantes del mundo, de momento, han sido tres veces mayores que los que se implementaron en la crisis financiera de 2008.

En principio estos estímulos deberían amortiguar parte del deterioro causado por el Covid-19 en la economía y facilitar un retorno a la normalidad, aunque con algunos cambios. 

3.     Posibles escenarios futuros

Ante este panorama, podríamos contemplar varias teorías. La primera y más optimista sería una recuperación rápida de la economía en uno o dos años (Teoría V). La segunda sería una recuperación más lenta que la anterior, dos o tres años (Teoría U). La tercera sería una recuperación a largo plazo, más de tres años (Teoría L). La cuarta sería que pueden venir subidas y bajadas de la economía en función de la evolución sanitaria (Teoría W). Y la quinta, que ocurriría en cualquiera de las otras cuatro teorías anteriores, contemplaría una discriminación entre sectores, unos después de la caída se recuperarían y saldrían reforzados y otros caerían de forma irreversible (Teoría K). 

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Observando los posibles escenarios previstos por la consultoría en estrategia McKinsey, esperemos que se produzca el escenario A2 o bien el B1 lo cual significaría volver al mismo nivel de PIB del cuarto trimestre 2019 antes de que finalice el 2021.

A nivel de las empresas en particular su futuro se podría diferenciar en función del tamaño (las grandes superarían mejor los obstáculos futuros), el sector (las vinculadas al turismo y ocio podrían ser las más afectadas negativamente), el mercado (las que más exportan tendrían más oportunidades) y la actitud de los empresarios y directivos (los que vean estos cambios como una oportunidad para mejorar, tomen decisiones acertadas y las implementen correctamente saldrán reforzadas en cualquier escenario). 

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4.     Alternativas para los empresarios que quieran vender su empresa

Las empresas que reaccionaron bien y rápido cuando se vio la importancia del Covid-19 ahora están en una posición más saneada. Sin embargo, ahora hay que adaptarse al nuevo entorno incierto de forma acertada, para ello se tendrán que tomar  decisiones arriesgadas. Esto supondrá reorganizar la empresa a nivel estratégico, lo cual conllevará cambios en las áreas comercial, productiva, financiera y de recursos humanos. Este nuevo entorno más VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) será favorable para empresas bien posicionadas, ambiciosas, proactivas y ágiles. Por otro lado, va a ser desfavorable para las empresas que no tengan un buen posicionamiento, sean reactivas, no tengan ambición y sean lentas.

Ahora, los empresarios que deseen vender la empresa ya sea por motivos personales (edad, salud, falta de ilusión, otros objetivos, etc.) o por motivos empresariales (competidores fuertes y agresivos, falta de recursos financieros, falta de recursos humanos, etc.) tienen dos opciones: la primera es esperar a ver qué pasa en el entorno y la segunda es actuar proactivamente. Tanto si opta por una u otra, es condición indispensable que haga una buena gestión que preserve o aumente el valor de la empresa, ahora hay que dedicarse a la empresa más que nunca.

Si opta por esperar a ver qué pasa en el entorno económico, pueden suceder dos cosas, una es que la empresa evolucione positivamente, entonces el atractivo y el valor de la empresa para un potencial comprador aumentará. Por el contrario, si la empresa evoluciona negativamente, el atractivo y el valor de la empresa para un potencial comprador disminuirá.

Por otro lado, si opta por buscar un comprador ahora el atractivo y el valor de la empresa para un potencial comprador dependerá de la actitud de los potenciales compradores cara al futuro. Hay dos tipos de potenciales compradores, los estratégicos y los financieros. Si los potenciales compradores estratégicos quieren fortalecerse cara a un futuro cada vez más VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), estudiarán con muchas ganas la opción de comprar una empresa siempre y cuando la adquisición de la empresa les sirva para reforzar su posición en el mercado.  Entonces la adquisición de la empresa les puede aumentar su cuota en el mercado que ya están presentes, entrar en un nuevo mercado complementario, ganar una nueva línea de producto complementaria, adquirir unos conocimientos nuevos, reducir costes, etc.

En el caso de los compradores financieros se mueven por otros parámetros, su objetivo es la compra de empresas que creen que evolucionarán muy bien una vez adquiridas y así aumentarán su valor. Para poder tener este potencial de crecimiento de valor en el futuro, las empresas que ellos adquieren deben de tener: ventajas competitivas, un buen posicionamiento, la posibilidad de crecer en ventas ya sea con los productos actuales en los mercados actuales y/o en nuevos mercados y/o con nuevos productos, posibilidades de mejora en costes y gestión de inversiones, inventarios, cobros y pagos.

Tanto los potenciales compradores estratégicos -que desean reforzar su posición en el mercado-, como los compradores financieros -que desean realizar buenas inversiones- tienen las antenas subidas y están en una posición proactiva para adquirir empresas. Los compradores estratégicos saben que la oportunidad de comprar una empresa complementaria es única y hay que realizarla cuanto antes mejor, ya que si no se aprovecha la ocasión, se pierde el tren (la compra otro competidor) y quizás no vuelva a pasar otro tren tan interesante. Los compradores financieros son empresas de Private Equity que disponen de unos fondos que les han aportado inversores institucionales y grandes fortunas los cuales tienen que invertir sí o sí, puesto que si no se invierten, se caducan como la fruta.

Si un empresario prevé que su empresa no evolucionará bien en el futuro tiene que pensar en la metáfora de la rana y la olla con agua caliente. Si ponemos a una rana en una olla con agua templada y se va calentando el agua, cuando la rana se da cuenta de que el agua está muy caliente ya está frita y no puede salir de la olla. Sin embargo, si ponemos una rana en una olla con agua muy caliente, la rana salta inmediatamente antes de quedarse frita.

Este artículo es la continuación del primer artículo «Cómo puede quedar el panorama económico debido al coronavirus a corto plazo?».